Reflexiones y soluciones para un problema muy importante que afecta de forma muy dramática a nuestros coros.
En muchos casos la edad media de nuestros coros aumenta alarmantemente y esto pone en grave peligro el futuro coral riojano. La edad media de nuestros cantores riojanos está estimada así a ojo en unos 48 años aproximadamente. Es decir, hay tantos cantores que no superan dicha edad como los que la cumplen con creces. Si dejamos pasar el tiempo, dentro de diez años subirá a 58 con lo que muchas formaciones corales directamente DESAPARECERÁN del mapa. Así de crudo. No voy a apostillar aquí un sinfín de pejigueras semánticas sino de hablar de la REALIDAD de nuestros coros analizando este problema de manera sucinta bajo distintos ángulos para después desgranar un conjunto de soluciones posibles de realizar. Hay que volcarse con el cantor. El cantor en sí es una persona muy fiel a su actividad. Pocos son los casos en los que un cantor deja de cantar para siempre. El cantor joven se enfrenta a muchísimos obstáculos que hacen que esta regla antes citada no se cumpla con exactitud, no obstante y en general, el cantor "nace y muere" en el mundo coral. Los cantores coinciden cuando afirman "...es que cantar engancha". Este factor de "fidelidad" es inversamente proporcional a la edad de los coros, es decir, si disminuyera la edad media, disminuiría también la "fidelidad" en la misma proporción. Ojalá nuestro problema fuese fomentar la fidelidad de nuestros cantores, pero no es el caso. Continuemos... El cantor canta de manera altruista simplemente por el hecho de que cantar le produce relax, sensación de bienestar, satisfacción por el trabajo bien realizado... (entre otras razones más sofisticadas como por ejemplo el aplauso, varios tipos diferentes de orgullo personal, etc.). El cantor se relaciona con personas con las mismas inquietudes y logra crear un "micromundo" muy particular y a su medida dentro de sus relaciones sociales. El coro ya no puede exigir. Una leyenda urbana queda desmentida: el coro no elige a sus cantores sino que son los cantores los que eligen el coro donde desean cantar (por mucho que parezca lo contrario). Los repertorios que interpretan los coros tienen mucho que ver en el perfil de edad que es atraído, pero esto no es todo lo que un aspirante a cantor valora. Otros factores como identificarse con la edad del director o el plan de trabajo son determinantes para hacer que un potencial cantor se anime a dar el paso. Una excesiva carga de ensayos, clases de refuerzo, conciertos, etc. termina por minar la escasa perspectiva de un futuro fichaje. Es mejor que salga de él mismo a posteriori la mejora de su calidad vocal o el aprendizaje óptimo de los repertorios; y es que, querido lector, no estamos precisamente para exigir mucho actualmente. La calidad vocal es directamente proporcional a la experiencia de sus componentes hasta cierta edad, donde se convierte en inversa, pero es que nuestra media ha traspasado esta "cierta edad" y en general el barco empieza a hacer aguas por muchos sitios. Tampoco se puede exigir mucho más a los cantores en este sentido. En otras palabras, no se puede tener a la suegra borracha, no pagar el vino, que el vino sea de cosecha... Por otra parte cabe destacar también el "coste económico" al que se enfrenta un cantor. Entre estos costos suele contarse: comprarse un traje o varios, pagarse alguna comida o autobús al realizar alguna escapada, pagar la cuota mensual de cantor, pagar las carpetas, y un rosario de gastos que sería prolijo ennumerar... Esto frena a algunos potenciales cantores, sobre todo entre los más jovenes. Si el coro no puede autofinanciarse por otros medios, es imposible eludir estos "costes añadidos" que siempre recaen en el personal. ¿Se imagina que el coro fuese una empresa?. El cantor también "recibe" cosas, por supuesto. Recibe un buen hobby al cual dedicarse, recibe formación, recibe relaciones sociales y todo lo que usted quiera, pero sin cantores no hay coros (por mucho que se empeñen en decirnos lo contrario), y esa debe ser la manera de pensar ya que "nuestros coros se mueren" y, ¡mire usté!, me repito otra vez, sin cantores no hay coros. Tómeselo como quiera. Y si es usted de los que piensa que sin Junta, Director, Presidente, etc. no hay coro, pues admita que al fin y al cabo, quedan siempre por lo menos a la recíproca. La realidad es que cantar hoy en día no tiene nignún valor. Desafortunadamente, nuestra comunidad autónoma no cuenta con la debida "tradición arraigada" de la que muchas comunidades vecinas hacen gala. No tenemos, por tanto, una "ayuda añadida". Tampoco se fomenta desde los colegios esta tradición, ni se ofrece esta actividad como extraescolar, ni nada de nada. Tampoco hay una gran "afición" que llene los patios de butacas... Vaya, parece que está difícil el asunto. Estamos realmente solos en esto... ¿Sólos?. Podemos estimar que en La Rioja están involucradas en el mundo coral de uno u otro modo más de 2.500 personas aproximadamente (-o más- entre adultos y niños). Esto supone un 0,8% de la población de nuestra comunidad, pero desafortunadamente nuestros gobiernos parecen no querer darse cuenta y asistimos impasibles a que otras minorías más pequeñas reciban muchísimos más fondos que el insignificante e irrisorio reducto étnico que es nuestro especial, positivo, confraternizador, esforzado y lleno de valores 0,8% de la población. Eso es una minoría y lo demás té frío. Y ya no hablo de nuestro estado comparativo frente a otras comunidades autónomas... Esto nos pone en el mismo eje de la "discriminación". Señores cantores riojanos, hagan ustedes punto que al menos tendrán jerséis. Aquí los cantores poco pueden hacer, pero sí las instituciones que intentan encauzar este gran campo de la cultura popular que es el canto. (Aquí hago un guiño de ojo indisimulado a la Federación Riojana). También existe un problema subyacente y es que nuestra Federación de Coros no cuenta con el apoyo de todas las formaciones corales de La Rioja, y esto es directamente proporcional a los resultados que se pueden lograr a través de la misma. Someras conclusiones finales Despues de analizados todos estos aspectos que no son exhaustivos, y están abiertos al debate, caben destacar las siguientes propuestas de mejora para paliar en algún porcentaje este problema: 1) Hay que romper con los viejos tópicos que ya no sirven como por ejemplo "sin director no hay coro" o "el coro elige a sus cantores". Estas dos afirmaciones no debemos tenerlas como absolutamente ciertas y debemos tener en cuenta siempre estas claves para poder continuar dando soluciones. 2) Hay que confiar en el cantor como cantor. Primero porque hay que considerar que es el activo más valioso de un coro y también porque su elevado porcentaje de fidelidad es su mayor garantía de presente y de futuro. 3) Hay que indicar a las Juntas Directivas que la edad de los directores es directamente proporcional a la edad de sus cantores y que si quieren bajar esa media sería conveniente considerar esta opción (y leer el punto 5). Grandes coros como el Orfeón Logroñés son ejemplo a seguir. 4) Hay que "bajar el listón" a la hora de aceptar voces nuevas en los coros, sobre todo en la absurda prueba vocal previa de nuestros coros amateurs -salvo para hallar la tesitura del interfecto/a-. Es que incluso a expensas de que la calidad del coro merme algo, el cantor en definitiva puede y debe formarse en el coro. Si en tu coro sobran voces (permíteme que lo dude), avisa a la Federación. Si no tienes hueco para esa nueva voz que acaba de llegar, avisa a la Federación. No podemos permitir que nadie quede excluído. 5) Hay que animar a las formaciones corales existentes a que "diversifiquen su producto" creando filiales aprovechando las infraestructuras existentes. Es decir, la creación de "coros de jovenes" o "coro de niños" tutelados por encargados de su Junta Directiva hacen reducir considerablemente la edad media de los coros, crean cantera para asegurar su continuidad, amplían horizontes a los coros, ofrecen oportunidades a nuevos directores jovenes que estarán encantados de realizar dicho trabajo, aumentan el número de socios de una Asociación, etc. 6) Hay que intentar reducir lo máximo posible el número de ensayos y de conciertos o actuaciones. Es decir, hay que relajar las "obligaciones" de los cantores lo más posible. Es mejor una actuación importante que tres pequeñas. En los ensayos la disciplina es buena compañera y otros etcéteras más que usted quiera añadir aquí. 7) También hay que ADECUAR los objetivos de los coros a su realidad. Es decir, tener buena medida de nuestro coro y de lo que los cantores están dispuestos a ofrecer, simplemente ESCUCHÁNDOLES y decidiendo en consecuencia. Parece evidente pero en numerosas ocasiones se aprieta demasiado el tornillo que une al coro con el cantor y esto ha ocasionado estampidas indeseables. Y es que una cosa es lo que el coro (que son sus cantores) PUEDE o QUIERE SER y otra lo que sus Juntas, Directores, Estatutos, etc. QUIEREN QUE SEA. Qué importante es este punto. Por otra parte, uno de los leit motiv de las asociaciones es el contínuo desacuerdo en todo. Qué le vamos a hacer, es el pan nuestro de cada día. Hay que solucionar todos los problemas internos de la manera más calmada, sosegada y positiva posible. Antes de tomar una decisión conflictiva, dormir primero. 8) Hay que plantear objetivos serios a la hora de reducir el "coste económico" al que se enfrentan los cantores. El objetivo final debe ser un "coste cero". Evidentemente estamos a años luz de esto, aparte de que hoy en día es soberanamente imposible. Dejémoslo en "el mínimo coste posible". 9) Hay que fomentar que los más jóvenes conozcan el mundo coral. Una buena manera es realizar el esfuerzo institucional preciso para ofrecer en centros de enseñanza la actividad extraescolar del canto coral, con una organización sólida y que garantice la formación de los más pequeños. Aquí estamos mojados todos, federaciones, coros, ministerios, etc. (Ahora el guiño es para la Confederación Coral Española). 10) Debemos exigir a nuestros órganos de gobierno la atención que merecemos como "minoría social". 11) Debemos mimar a los coros existentes y debemos fomentar la creación de nuevos coros. Debemos fomentar también que los pequeños coros de parroquia ya formados puedan prosperar y asentarse animándoles en una primera instancia a hacerse asociación y a federarse. 12) Federe a su coro. Es la única manera de encauzar esfuerzos y conseguir logros en todos los objetivos que se plantean temporada tras temporada. Esta función la realizan personas que YA HAN PENSADO E INTENTAN SOLUCIONAR LOS PROBLEMAS, que no son otros que los de SU CORO. Y ahora, ¡hala!, a hacer acto de contrición todos. Aficionado al mundo coralSeguidor incondicional de www.ferico.org
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