En Febrero del año pasado (2009) el Instituto de Estudios Riojanos presentó un gran trabajo realizado por Germán Torrellas en dos volúmenes que recopila la obra de dos músicos riojanos realmente desconocidos hasta la fecha, se trata José Español y Diego Pérez del Camino.
En el caso de Diego Pérez del Camino, son varias obras corales las rescatadas de los archivos de las catedrales de Santo Domingo y Calahorra de las que fue maestro de capilla junto con Briones, en el siglo XVIII.
Ahora, una vez estudiadas estas obras, toca interpretarlas para que suenen de nuevo tras más de doscientos años encerradas en los armarios. Bona Cantica ha querido rendir homenaje a este compositor preparando una selección de sus obras, junto al Gloria RV 589 de Vivaldi (que ellos prometen muy intimista y fiel a la original). Sorprendente cambio de rumbo en su repertorio que la comunidad coral riojana agradece profundamente. El rigor interpretativo está asegurado junto a un cuarteto de cuerdas de cámara escogido especialmente para interpretar estas obras tan selectas.
Diego Pérez del Camino: un perfecto desconocido.
El legado que se conserva de este músico en tierras riojanas asciende a un total de 413 obras, sin contar otras de dudosa autoría. Concretamente, se conservan 118 obras en el archivo de la Catedral de Santo Domingo, 14 obras en Briones, y 281 partituras más en Calahorra.
Tres son los ejemplos que hemos elegido para ilustrar la extensa obra de este compositor riojano:
Dixit Dominus, motete a ocho (1771). Esta es probablemente la obra más efectista del catálogo. Está estructurada en dos secciones distintas, escrita cada una para un coro a cuatro voces mixtas, y que se han de interpretar simultáneamente. El hacerlo produce interesantes juegos de sonido que simulan el eco en algunos pasajes.
Magníficat a cinco (1772). Esta es la obra más extensa de las tres que Bona Cantica va a interpretar. El magníficat es un género de música polifónica vocal religiosa, similar a la cantata, pero basado en el pasaje bíblico del Evangelio de Lucas 1:46-55, que comienza «Magnificat anima mea Dominum» y que no pertenece al año litúrgico. Era interpretado antes de las misas en festividades religiosas extraordinarias.
Tonadilla nueva (Villancico a los Reyes, 1771). No debe confundirnos la denominación de esta obra, pues en el pasado los villancicos no trataban necesariamente temáticas navideñas. En el siglo XVIII todas las capillas musicales de España y de Latinoamérica tuvieron su repertorio de villancicos (obras religiosas en lengua vernácula) para las fiestas más importantes del año católico.
Con estas tres interpretaciones, Bona Cantica hace honor a uno de los objetivos para los que nació: promover el conocimiento y el gusto por la música coral en La Rioja. Y lo hace rescatando el patrimonio cultural que tiene nuestra región que permanece de forma inexplicable injustamente ignorado. De ahí su acertado slogan para esta temporada "romper el silencio".
Interesantísimas estas cosas que hace Bona Cantica...